Tras el fin de la guerra existían enormes cantidades de tierra abandonadas por los campesinos. Para resolver esta situación el Senado trató de devolver a estos campesinos a sus respectivas actividades, sin embargo, se encontraron con una resistencia debido a que habían quedado grandes espacios de tierra destruidos por la guerra, además a esta situación se sumaba una falta de esclavos y ganado. Sin embargo, pese a la grave situación se logró repoblar amplias zonas. Muestra de ello son las colonias fundadas de Cremona, Piacenza (218 a.c). En el 189 se fundó Bolonia, en el 183 Módena y Parma con 2.000 colonos a los que se entregó entre 5 y 8 yugadas por cabeza.
Frente a esta colonización del norte, las mayores transformaciones económicas se produjeron en el sur de la península itálica, donde las guerras contra los samnitas y contra Pirro (Seléucidas) transformaron las ciudades antaño florecientes en amplias extensiones de tierras confiscadas y no cultivadas donde se desarrolló el pastoreo y aparecieron latifundios. Esta aparición de grandes explotaciones agrarias se debía a la concentración de la tierra en manos de los senadores y personas destacadas en la guerra que eran los que tenían la decisión de cómo repartir los terrenos conquistados tras la guerra, además eran los que tenían los medios económicos para comprar esclavos y poner esta tierra a producir, ya que resulta más rentable poner a trabajar a un esclavo que a un ciudadano libre. si bien la esclavitud ya se usaba desde antes de la guerras púnicas, con la unificación de la península itálica y la influencia de Roma por el mediterráneo, se logró participar en un mayor comercio que alimentaba las necesidades de esta nueva economía basada en el trabajo esclavo. También, este proceso de acumulación de tierras se debe a una necesidad de convencer a la población para poblar la tierra destruida, se repartían amplios terrenos en forma de incentivo para impulsar la repoblación.
Queda claro que gracias a la rápida extensión de Roma por italia, y las destrucciones sufridas por la guerra, se fué sustituyendo la pequeña agricultura en manos del campesino por latifundios en manos de patricios Romanos. Además se exigieron a los territorios conquistados la entrega de una parte de la producción agraria, obteniendo así grano barato para proveer a Roma y al ejército. De esta forma se sentaron las bases para el creciente imperialismo romano y su rápida extensión por el mediterráneo, así como de los cimientos de la profunda crisis que se viviría durante los últimos siglos del imperio.
Otro motivo crítico que se produjo tras la guerra fue el déficit público que ocasionó el gasto militar, el cual fue financiado con reducciones en los pesos de las monedas, impuestos y venta de terrenos públicos ya que el beneficio obtenido con las conquistas no era suficiente para mantener el gasto.
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