martes, 15 de mayo de 2018

Colonización en tiempos de la república Romana.

Era una política tradicional durante el período de expansión en Italia, que las tierras añadidas bajo soberanía Romana, debían ser entregadas bajo la condición de ager públicus (explotaciones públicas), esta era una forma por parte del senado de defender sus privilegios a disponer del suelo conquistado y decidir cómo debía ser su distribución.

De vez en cuando, bajo la presión de exigencias sociales, el senado procedió a asignar la tierra, sustrayendo esta al régimen del ager públicos y entregandola a la plebe mediante la fundación de colonias. Esta expansión territorial se sustentaba bajo la creación de dos tipos de colonias:

- Coloniae civim Romanorum: El objetivo era mantener una seguridad militar en puntos estratégicos, mediante la creación de guarniciones permanentes para defender el territorio de posibles incursiones enemigas. En estas asignaciones, la extensión de tierra era pequeña, ya que en caso de darles una extensión de cultivo muy grande, la necesidad de trabajar la tierra habría absorbido su tiempo distrayéndose así de sus tareas de carácter militar.
- Coloniae Lanatinorum: Esta era una colonización con la intención de explotar la tierra y obtener objetivos políticos, es decir, crear comunidades ligadas a roma. Otro motivo para la creación de estas colonias era la de aliviar la presión demográfica de pobres en la ciudad de Roma.

Parece que la plebe aceptaba con resignación esta política de colonización en tierras desconocidas y no siempre amigas. Una prueba de ello es que en algunos momentos fue necesario el envío de suplementos de colonos, debido a que la población abandonaba el territorio a causa de enfermedades, y por la cercanía de enemigos. De esta obligación de la plebe a colonizar se deduce que esta política era dirigida por la nobleza, es decir, la decidía el senado, aunque a veces era necesaria una deliberación con la plebe para que aceptaran estas medidas. Algo así como los políticos que nos roban hoy día pero necesitan a veces la aceptación del pueblo para llevar a cabo ciertas medidas.

El intento de mantener el poder o adquirir más por parte del senado, llevaba en muchos casos al enfrentamiento para intentar llevar a cabo iniciativas encaminadas a distribuir el ager publicus al margen de los métodos tradicionales y sin la intervención de la nobleza, esta medida que trataba de quitar el privilegio del senado para decidir la distribución de la tierra, era una forma en la que ciertos políticos de la época prometian a la plebe el reparto de estas. Un ejemplo se da tras la victoria sobre los samnitas, se procedió a la asignación de 7 yugadas por cabeza, considerando que esta cantidad de tierra bastaba para sostener a una familia.

C. Flaminio, el más significativo líder democrático antes de los Gracos, siendo tribuno de la plebe, propuso distribuir las tierras conquistadas a la plebe. Esta propuesta fue rechazada por el senado, aunque sin lograr anularla. Este es uno de los primeros ejemplos en los que el Senado pierde ante las exigencias de la plebe, o mejor dicho, de un tribuno que dice representar a la plebe, y con esta derrota se inició la crisis de las instituciones republicanas.

En los inicios de la república, la agricultura romana e itálica se orientaba a la producción de cereales y de pastos para la cría de ganado, una agricultura de subsistencia encaminada a  que las familias de colonos pudieran vivir. Con el paso del tiempo se fueron dando lotes de más amplia extensión, en especial en la época siguiente a las guerras púnicas y la difusión del sistema esclavista. Esto permitió asentar las bases para una agricultura destinada a la venta de productos a gran escala, en vez servir simplemente a la autosuficiencia.




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